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26/12/2018

“Recta final de un año agitado en materia financiera”.

A sólo tres ruedas de clausurar el 2018, los mercados financieros viven jornadas de inusitada complejidad. Condicionado tanto por factores domésticos al igual que externos, el índice de referencia de la bolsa argentina perdió más del 8,5% la semana pasada y se adentra en terreno negativo en el acumulado del año que finaliza.

Lo cierto es que estas últimas semanas, el mercado argentino no se desacopló de lo vivido en las plazas internacionales. De hecho, Wall Street cerró su peor semana en 10 años, con una caída del índice Nasdaq que superó el 8%, retroceso que no se veía desde la crisis subprime. En tanto, el tradicional índice Dow Jones, por su parte, cedió más del 6% en el transcurso de cinco ruedas. Esto se da en el marco de preocupaciones por el crecimiento global, cosa que fue registrada incluso en las declaraciones de la Fed tras su decisión de incremento en la tasa de interés de referencia y renovados temores de una escalada en la guerra comercial entre las potencias económicas.

Este panorama de mayor aversión al riesgo impactó de lleno sobre el riesgo país, que alcanzó los mayores valores en 4 años y golpeó las valuaciones de los activos de renta variable.

De este modo, las principales cotizantes argentinas finalizaron una semana con bajas que llegaron al 14,4% en el caso de Metrogas, escoltada en el podio de mayores caídas por Grupo Supervielle (-13,8%) y la petrolera de bandera, YPF, con una baja del 12,8%. En terreno positivo solamente se mantuvieron las acciones de Aluar, con una suba marginal del 0,6% al cierre de la semana.

En materia de renta fija, los bonos más negociados tuvieron un comportamiento igualmente bajista al incrementarse marcadamente los rendimientos exigidos por los inversores para sus posiciones en títulos públicos. El correlato de la suba en el riesgo país fue una caída en el índice de bonos elaborado por IAMC del 2,5% en la semana.

En definitiva, el contexto global se deterioró marcadamente y los inversores están rápidamente recortando su exposición a activos de riesgo. Esto deja en una muy complicada posición a economías con elevadas necesidades de financiamiento externo como Argentina, debilitando sensiblemente al crédito soberano.

En este sentido, las posiciones más defensivas ganan preponderancia en el cierre del año. Por otra parte, la curva soberana en dólares exhibe niveles de volatilidad cada vez mayores y los rendimientos a partir del tramo medio aparecen como atractivos, pero son solamente oportunidades reservadas para quienes estén dispuestos a asumir un riesgo mayor y volatilidad en sus tenencias. Las carteras más conservadoras deberían mantener su foco en los bonos más cortos.

 

Los activos de renta variable, por su parte, permanecen castigados en sus cotizaciones producto del salto en el riesgo país y más allá de rebotes puntuales, difícilmente consigan estabilizarse hasta tanto no merme la volatilidad en el rendimiento de la deuda.

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