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Café Financiero

12/11/2018

“En una semana volátil y selectiva, los balances marcaron el pulso”.

Si bien la semana finalizó con una corrección en las cotizaciones, las presentaciones de balances correspondientes al tercer trimestre del año dieron que hablar y, en algunos casos, entusiasmaron a los inversores.

Por su parte, en el plano financiero, en el primer mes de implementación del nuevo esquema monetario y cambiario, los resultados han sido positivos. La sucesión de ruedas a la baja en la cotización del dólar dejaron el precio de la divisa norteamericana al borde de perforar el nivel inferior de la banda de flotación.

En caso de que esto ocurra, el BCRA podría intervenir en el mercado comprando dólares y fortaleciendo su posición de reservas internacionales. En tanto, las intervenciones en el mercado de cambios resultarían en una expansión de la Base Monetaria, que pasaría a crecer de forma más acelerada en relación a los objetivos mensuales anunciados. Lo anterior tendería a inducir un descenso en las tasas de interés, relajando en alguna medida el actual sesgo contractivo de la política monetaria.

Por cierto, en los últimos días, al tiempo que cae el tipo de cambio, el Central redujo cinco veces consecutivas las tasas de referencia para las licitaciones de Leliqs. Situación que pondría en el mediano plazo un alivio a las necesidades de financiamiento de las empresas.

A pesar de este mejor panorama financiero, la renta variable se contagió negativamente del contexto externo y la semana finalizó marcada por una corrección que llevó el saldo del período al terreno negativo, anotando una baja para el índice de referencia de la plaza accionaria del 4,8%.

Entre los papeles más líquidos, se destacaron las subas de BYMA (+3,11%), empresa que registró un muy buen resultado en el balance presentado a los inversores. En contraste, Banco Macro retrocedió un 9,55% respecto del viernes pasado. Las mayores bajas de la semana se completan con Grupo Supervielle (-8,2%) y Mirgor (-8%), esta última con un resultado al 30/09 muy castigado por la cuestión cambiaria tal como habíamos anticipado en el informe anterior.

En materia de renta fija, el índice de bonos elaborado por IAMC marcó una caída marginal del 0,3%, presionado por los bonos del tramo largo de la curva en pesos.

Entre los títulos públicos más operados, las mayores subas volvieron a estar entre los cupones vinculados al PBI. Vale mencionar que estos títulos solamente ganan atractivo en un escenario de recuperación marcada de la actividad económica puesto que la recesión actual deteriora los escenarios de pago futuro en caso de no darse una expansión acelerada de la economía en los próximos períodos.

En definitiva, las últimas ruedas finalmente lograron exhibir un escenario de mayor optimismo, con un tipo de cambio que luce controlado y atisbos de normalización en las tasas de interés en moneda doméstica. Esto ocurre tras el ingreso de fondos al país como consecuencia del acuerdo con FMI, mejora de las cuentas fiscales y una – hasta ahora al menos – exitosa implementación del modelo de política monetaria con bandas de flotación para el tipo de cambio (y fuerte contracción de oferta monetaria).

Esta normalización, incipiente, tras seis meses de volatilidad extrema y el hecho de que a partir de noviembre se espera una reducción en la evolución de los niveles de precios hace pensar en oportunidades de incrementar la exposición a riesgo en moneda local, tanto en renta fija como variable.

En los bonos, persiste la potencialidad de apreciación del tramo medio de la curva en caso de que se consoliden las mejoras en las variables macro. En este sentido, resultará clave el tránsito hacia el fin de año en materia de tasas de interés e inflación. Por el lado del equity, los resultados corporativos del tercer trimestre dan señales a tener en cuenta por parte de los inversores.

 

Por su parte la autoridad monetaria ha comenzado a tomar medidas para desincentivar el “carry trade” (toma de deuda en dólares en el exterior para ser colocada en instrumentos en pesos) con vistas a moderar las presiones a la baja del tipo de cambio que puedan derivar en un relajamiento excesivo de las condiciones monetarias. En particular, esta semana el BCRA incrementó los encajes para los préstamos que los bancos reciben del exterior, los cuales, para las financiaciones de hasta 29 días (pasibles de tener un carácter más especulativo), pasaron de 0 a 23%. Si bien la medida apunta específicamente a desalentar las operaciones de “carry” realizadas por los bancos (reduciendo su rendimiento), pone de manifiesto la mirada de la autoridad monetaria en relación al ingreso de capitales de corto plazo en esta etapa del programa de estabilización.

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